El camino de la repetición

Todos hemos repetido cosas que no nos gustaría volver hacer. Un mal hábito, el fumar cigarro, el mentir, el tropezar con la misma piedra, el mismo tipo de amor aunque la persona cambia, etc. Patrones encadenantes, círculos y metáforas de nuestro aparato psíquico que en lugar de liberarnos limitan nuestra vida, no por nada en alemán a la palabra círculo vicioso se le llama Teufelkreis, "círculo del diablo." Somos seres en los a través de la repetición se nos va la vida, ésta juega un papel esencial para formar hábitos, conductas y patrones ya sean buenos o malos, no en un sentido moral de bueno y malo, porque qué es lo bueno y lo malo. Sino desde el aspecto que nos limita y nos impide un desarrollo interior, pues lo que es bueno para mí puede ser malo para otra persona y viceversa, de allí la necesidad del auto-conocimiento antes de avanzar más en el camino de la repetición y de poner al desnudo nuestras vidas. El gran atino de Freud fue haber encontrado en el inconsciente el mecanismo mismo de la repetición, y que es desde donde operan nuestras más grandes caídas pero también nuestras más grandes glorias. La repetición es la esencia desnuda de la vida, por ejemplo los ciclos que se repiten, la luna que se convierte en luna llena, los astros que vuelven, las estaciones y un largo etcétera en nuestros cuerpos que van desde el respirar al comer.


Repetición de vida pero también de muerte. Junto al instinto de supervivencia también está un instinto oscuro, dialogo interno que siempre está en constante lucha y fricción dentro de nosotros. No somos totalmente blancos ni totalmente oscuros, a esa lucha interna Platón la caracterizaba con dos caballos uno blanco el de la razón y uno negro el de la pasión, que llevan un carruaje, nuestro cuerpo. La pregunta que surge entonces es cómo evitar que la potencia del caballo negro no se descarríe y comprometa todo el carruaje. Cómo evitar los peligros de la repetición de muerte y escoger la repetición liberadora y virtuosa, que el caballo blanco y el caballo negro encuentren un equilibrio entre ambos. El ying y el yang del movimiento Tao. Allí entra el papel de la voluntad como potencia ordenadora para dejar de ser sólo un autómata de mis pasiones y entrar en un camino más consciente de mis actos y mis acciones. Convertir nuestras vidas en un ejercicio encaminado a una constante lucha de la voluntad y el auto-conocimiento para ser creadores y artistas de nosotros mismos. Todo ello implica auto-educación y auto-exorcismos de  nuestras repeticiones, encontrar la salida a esos círculos viciosos que sólo nos dejan en la zona de confort pues impiden nuestro crecimiento. Con ello se pone énfasis que todo opera a nivel de la repetición, pues qué repeticiones seguimos y dan sentido a nuestras vidas. Una repetición sólo es vencida con otra, un hábito es vencido por otro, ese es un ejercicio de desprogramación para volvernos a programar de una forma más creativa. Usar la repetición como oportunidad de la plasticidad cerebral y la aventura de un re-diseño de nosotros mismos.

Edgar Castillo 
EC Coaching 
Coaching ontológico

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